Hay tanto que quiero contarles pero los días pasan más rápido que la voluntad de sentarse a escribir. El tiempo corre veloz cuando uno está de fiesta, porque iniciar etapas nuevas comienzan con un carnaval y con el tiempo va mutando a distintos estados de motivación, también cansancio y a veces poca consciencia de lo que uno está viviendo.

Estar aquí, es un repaso más consciente de lo que ha estado pasando estos meses, de la suerte que hemos tenido con nuestros deseos, con las personas que se han cruzado en nuestra vida y lo rápido que vamos avanzando en este nuevo desafío.

Siendo más concreta, quiero contarles que vamos a abrir un café, un sueño que teníamos hace unos años, de crear un espacio a la medida de nosotras, con las cosas que nos gustan y que no hemos visto en otros lugares. Un punto de encuentro de mentes creativas, de amantes de la estética, de los que priorizan compartir momentos y experiencias culinarias únicas.

La ideal original era otra, en otro lugar y con otro concepto, pero el destino nos hizo esperar que pasara el caos para darnos lo que soñábamos y así este nuevo lugar cambió el concepto y lo formó solo con su historia y su propia esencia.

Por eso me han visto tan sibarita últimamente, me he dedicado a probar y observar detalladamente todos los lugares más interesantes de Conce, he descubierto propuestas increíbles como Mio y Borra, también en mis viajes he estado atenta a cada detalle, ideas diferenciadoras y reales de implementar.

¿En qué etapa estamos? Ya tenemos un lugar increíble, no se si mi mal de ojo funcionó de nuevo, porque no es primera vez que creo realidad. Años deseándolo y ahora es nuestro, el local histórico donde estuvo el Café Colombia por décadas. El Edificio Monterrey (1962) de los arquitectos Antonio Celis y Octavio Tinoco, el muro de fulget más hermoso de la ciudad, emplazado en el punto más transitado del centro, la Diagonal Pedro Aguirre Cerda. Lo escribo con ansiedad, con nerviosismo y con emoción, porque aunque ya han pasado casi 2 meses de que es nuestro, cuesta asimilarlo.

Todo este tiempo, hemos estado viviendo en medio de un huracán de cosas nuevas, de responsabilidades y de pendientes; aprendiendo, creciendo y creando un sueño de grandes magnitudes.

El concepto que estamos trabajando se llama “ciudad gris” porque el lazo con la ciudad que nos vió crecer es intenso, irrompible pero también amoroso.

Este camino mágico de convertir un sueño en realidad, ha estado marcado por la llegada de las personas correctas, desde la corredora de propiedades hasta el maestro constructor. Armamos un equipo de primer nivel, con los arquitectos Elisa Cifuentes y Giuliano Pastorelli, rescatando la arquitectura original del local y el peso histórico del espacio.

Todo lo que está en proceso de creación es mucho más de lo que alguna vez imaginé (Continuará…)