Por acá me declaro inviernista, se sabe. Pero lo que no he reconocido, es lo que me cuesta vestirme en verano y lo mal que lo paso haciéndolo.

Primero porque las mañanas son muy calurosas y vestirse no ayuda en nada. Aunque trate mentalmente de superarlo todavía no lo logro, sufro con el calor, me enojo y me desmotivo sobre todo cuando tengo que cambiarme varias veces de ropa, porque no logro algo que realmente me guste.

Después viene el resto del día y aunque prometa no alegar, lo hago igual. El calor me supera y me descompone.

Aún así y a pesar de todas estas olas de calor, el verano sigue y yo no me rindo.

Para mi, vestir, es algo importante, el hito de inicio de mi día, es mi envoltorio y testigo de reuniones, jornadas de trabajo y salidas random.

Es algo que complementa mi estado de animo, mi vanidad y mi forma de ser. Algo que no termina nunca y que me acompañará por el resto de mi vida, con transformaciones y nuevas versiones, pero siempre será el hito del comienzo de un nuevo día.

Cada año el desafío es diferente, porque la moda se trata de estar descubriendo todo el tiempo nuevas prendas, combinaciones y colores. A pesar de que ya llevo varios años vistiéndome igual, usando prendas que me han acompañado por años, que se guardan en invierno y vuelven a aparecer en verano y que me representan, siempre logro recuperarlas y complementarlas con algo nuevo; un cinturón, un cintillo, un vest. Como sea, siempre se le puede dar un giro a una prenda que has usado mucho con algo nuevo.

Mi mayor preocupación es la contradicción de “no verme veraniega en verano”, big issue. Muy nacida en la playa seré, pero yo no puedo con el look playero. Aunque les prometo que sería feliz semi-pilucha, hay algo natural, entre mi superficialidad y estética, que no lo permiten.

En ese mood y con las cosas bastante claras, le doy pelea todos los días al calor, tratando de estilizar y darle “styling” a prendas de verano como vestidos, faldas y shorts de sastre. En los pies, prefiero los mocasines y zapatos de colegio, tengo algunas chalas de cuero o chiporro, pero es lo menos que uso, además que no son muy cómodas para caminar y soy de las que camina harto.

Me gustan las zapatillas cuando necesito andar totalmente cómoda.


Traje 2 piezas Zara. Zapatillas New Balance.

Para arriba, me encanta como se ven los blazer con faldas y vestidos, lamentablemente solo puedo usarlos a primera hora de la mañana, después el calor lo hace imposible.

Falda, blazer y zapatos Zara.

Me gustan también los vestidos largos hasta los pies, porque no necesitan mucho complemento y se llevan todo el protagonismo.

Vestido Mango.

Y por último, rescatar del look “playero”, el lino.

Short lino Only.