No más retail: Comprar diseño local y sostenible

Desde septiembre que no compro en el retail, batí un record que nunca me propuse.

Ya son 4 meses sin ir al Mall, ni a las tiendas de retail del centro. Cuando volví de mi viaje, volví con mucha claridad respecto a mis hábitos de consumo y decidí no volver al retail. No se si esto será sagrado, capaz alguna vez me toque volver a comprar algo indispensable como un regalo o los rollos para sacar pelusa de HM. No me gusta ser tan drástica con mis decisiones y siempre dejo un rango de flexibilidad para no sentir culpa.

Aunque así, sin planearlo y establecerlo con tanta formalidad, nunca más volví al retail. La ropa que he comprado estos meses ha sido toda de retorno, segunda mano o comercio local y lo más loco, es que no he necesitado comprar mucho, ni menos he extrañado las tiendas de retail que tanto frecuentaba antes como Zara y Alaniz, mis marcas predilectas.

Siempre hay una buena alternativa al retail, personas que han desarrollado sus oficios de forma más profesional y que han creado marcas incluso superiores a lo que encontramos en las multitiendas.

Hace años que no me compraba un traje de baño, los que tenía los había comprado seguramente en alguna liquidación y como no voy seguido a la playa, no era una necesidad. También me cuesta encontrar porque la oferta es demasiado fluor y veraniega para mi gusto y yo soy minimalista. En esa, encontré mi marca soñada de trajes de baño, de diseño y producción nacional, Trinidad Estudio, me conquistó.

Tenemos que acostumbrarnos a valorar más el diseño local y entender que para tener ganancias y valorar el trabajo que hacen, no pueden cobrar barato. Ese es el cambio que va desde nuestro lado, apreciar ese esfuerzo y valor agregado.

El resto de las cosas de verano que compré, como vestidos y shorts, las encontré en Berlintexx. Cada vez que voy pienso en los afortunados que somos los penquistas de tener las tiendas Berlin, sobre todo la sección Asos donde siempre pillo tantas cosas, que incluso tengo que medirme porque son muchas cosas lindas. Algunas con pequeñas fallas totalmente solucionables pero sin uso o con muy poco uso.

Este es parte del cambio que me propuse para el 2020. Arreglar algunas cosas que tengo que me quedan grandes o largas y darles una nueva vida. Comprar ropa de retorno, vender lo que no uso por mi cuenta de FeriaFerió y también que otra persona le de una nueva oportunidad a mi propia ropa.

Ya llevo muchos años sin botar ninguna prenda, se vende o se regala, pero todo se vuelve a usar alargando su vida útil.

Para la navidad quise comprar en el mismo mood. A mi mamá y mi hermana les regalé una planta y productos para el pelo sostenibles.

Este es el primero de mis cambios de hábitos para el 2020 ¿Y ustedes, por dónde empezaron?

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