Llevo 10 años en Instagram, desde que abrí mi cuenta en mi iPhone 3, en un paseo a la nieve. Mi primera foto fue en el auto hacia ese viaje y era tan atractivo poder ponerle filtros y marquitos a las fotos , que fue un crush instantáneo.

De ahí que nunca me he despegado de Instagram, aunque más de una vez me ha dado la tontera y he hecho cosas paranoicas como eliminar seguidores que no son personas, poner mi cuenta privada o cerrarla por un rato.

Todos hemos sentido desconfianza, inseguridad e incluso acoso por Instagram. Yo en particular siempre he sido muy confiada, nunca me he pasado un rollo de que algo podría pasarme por compartir mi vida privada y espero que nunca pase. Siempre trato de tomar las precauciones básicas para que esto no ocurra, saber a quién responderle y a quién no y eliminar y bloquear en caso de ser necesario.

Pero hay algo que va mucho más allá de la contingencia y tiene que ver con la salud mental ¿Es realmente sano Instagram? Hay cosas que definitivamente exacerba, como la competencia, la extrema delgadez y belleza, la baja autoestima o la ansiedad.

Es algo que siempre pienso, porque me preocupo de ir actualizando mi contenido personal lo más seguido posible pero ¿Estoy dañando a alguien con mi contenido? Me encantaría saber eso, porque yo siempre trato de hacer mis fotos perfectas, porque soy perfeccionista en todo aspecto de mi vida, soy detallista, tengo un estilo definido y me gusta que eso se vea reflejado en mis fotos, pero ¿Estoy realmente mostrando la realidad? o ¿Es parecida mi realidad a la de las niñas que me siguen?

Últimamente me he cuestionado mucho eso, son dudas que me aparecen a raíz de comentarios muy positivos que me llegan, que me hacen dudar si realmente estoy transmitiendo quién realmente soy o me están idealizando.

No me gustaría dañar a nadie, no quiero que se comparen conmigo, no quiero que deseen cosas materiales por mi culpa, no quiero que busquen su propia identidad en mi cuenta de Instagram. Porque finalmente eso es lo que encontramos en Instagram, superficialidades. Si no se tiene el criterio formado, fácilmente podemos hacer daño.

El año pasado borré 900 contactos que me seguían, manualmente los busque entre mis seguidores y los eliminé, todas eran tiendas con nombres de fantasía, por primera vez me sentí insegura, observada y con una energía rara. Creo mucho en eso, en como el resto nos puede enviar a distancia energías positivas o negativas. Pensé, no quiero que alguien que no me quiere, me esté viendo por alguna cuenta falsa. Puse mi cuenta privada y eliminé por un impulso 900 seguidores. Me importaba más mi salud mental, que la cantidad de seguidores.

No duré mucho con la cuenta privada y volví a lo mismo, porque siempre he creído que no debo dejar de hacer cosas por los prejuicios del resto. Todo eso, me impulsó a renovar mi blog, mi línea editorial y mi contenido.

Y aquí estoy de nuevo, en la misma repetitiva situación, sintiendo algo raro.

Es agotador crear contenido para Instagram, pensar en cosas nuevas, darse el tiempo de sacar fotos, armar los escenarios. Paralelamente, manejo más de 10 cuentas de empresas, creo contenido para ellos todas las semanas y además, me preocupo de nutrir mi cuenta personal.

Aunque esto es algo que realmente me encanta hacer, para mi y para los clientes, hay cosas que naturalmente agotan. No me imagino como lo hacen los Influencers reales, aunque no tenemos de esos en Chile, pensemos en los Macro influenciadores, que reciben ofertas todo el tiempo, que es factible vivir de eso porque en verdad quita tiempo crear contenido para ellos, muy regalados estarán pero el canje exige la creación de contenidos para la marca.

¿Y cuál es la ganá? Comida gratis, cremas, viajes, otros productos y en el mejor de los casos, dinero. Ellos, también en el mejor de los casos, aumentarán sus ventas en mediano plazo y seguirán en su camino de expansión, consumismo y contaminación.

¿Yo? Metida dentro de un remolino de exceso de información, perdida de nuevo, con ganas de terminar todas las campañas en las que estoy participando, cerrar todo y hacerme bolita.

A veces pienso que… pienso tantas cosas.

Continuará…

One thought on “ Instagram: amor y odio · part. I. ”

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