Trabajar en casa

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Los pro y contras de trabajar desde la casa

Yo nunca recomendaría tener una home office, por más de moda que se encuentren. Lo digo por experiencia propia, porque cuesta lograr un equilibrio entre el trabajo y los quehaceres de la casa.

No es fácil concentrarse ahí, porque estás pensando en la loza que tienes que lavar y en el almuerzo que tienes que cocinar. Es inevitable desconcentrarse y ponerte hacer cualquier cosa que te saca de tu labor real.

Teniendo una oficina, todo cambia. La productividad es mucho mayor, las ganas y las motivaciones son otras. Tu espacio, tu entorno y la gente con la que te relaciones, todo suma a tu crecimiento y trabajo.

Esa es mi realidad actual y aunque suene contradictoria, teniendo esto, si me gusta trabajar en mi casa.

Les explico.

Me gusta mucho estar en mi oficina, mi escritorio, mis chiches, incluso mi silla. Todo aquí está en armonía con mi trabajo. Pero como mi casa está cerca, me gusta darme tiempos en el día para cambiar de ambiente.

Me gusta poder ir a la casa, dejar todo ordenado y sentarme a trabajar allá. Intento hacerlo de vez en cuando y me quedo allá por pequeños lapsos de tiempo. A veces sólo con una libreta y un lápiz para ir repasando ideas o pendientes. O a veces con mi computador.

También me gusta trabajar en las noches. Aunque se que no está tan bien llevarse pega para la casa (sobre todo porque son momentos valiosos), pero al ser independiente, uno está 24/7 atenta de lo que te piden y bueno, a lo que nos gusta.

Lo importante es que aprendan a disfrutarlo, no importa el lugar, siempre podemos armar algo para que las condiciones sean perfectas.