Si eres de esas personas que no quiere seguir el conducto regular, no quieres emplearte y sueñas con ganar plata haciendo lo que te gusta, este post es para ti.
Cuando estudiaba Periodismo nunca me imaginé con un micrófono en mano reporteando, ni menos escribiendo notas informativas en un diario regional. Siempre supe que no trabajaría en eso, pero me costó años encontrar o identificar lo que realmente me gustaba.
Todavía me confundo a veces, porque me gustan muchas cosas. La primera de la lista es escribir. Y es lo que hago principalmente en mi pega de hoy en Base, una Agencia de Marketing y Comunicaciones.
Hace 3 años, nunca pensé que viviría haciendo lo que me gusta, porque no sabía lo que era. Y es parte del camino no saberlo. Por eso, mi primera recomendación antes de emprender es; trabajar en lo que sea.
No va a ser pérdida de tiempo, ni tan sacrificado para ti, nunca lo veas de esa forma. Yo fui vendedora en una tienda por mis 5 años de universidad. Sufrí sí, sobre todo esos días que llegaba con caña a trabajar los sábados y domingos. Pero me sirvió para tantas cosas, sobre todo para valorar lo que hago ahora, cuidarlo y poner todo mi aguante en eso.
Nunca le hice asco al trabajo, siempre fui cumplidora con mis horarios y responsabilidades. Si no tenía nada qué hacer, le preguntaba a mi jefe qué más podía hacer. Desvestía los maniquís y los volvía a vestir, desordenaba las poleras y las volvía a doblar más perfectas que antes.
Mis pensamientos siempre fueron lo contrario al egoísmo, no porque la tienda en la que trabajaba era de una transnacional, no iba a poner todo el empeño del mundo.
Hoy, trabajo exactamente de la misma forma. Ni si quiera pienso que la empresa es mía, tampoco nunca se menciona. Tengo un poco más de responsabilidades que la gente que trabaja conmigo, pero intento siempre trabajar a la par con ellos.
Este es el tercer año de mi empresa, antes emprendí con una tienda por otros 3 años, la que decidí dejar de lado por un rubro completamente diferente, el que definitivamente me ha hecho conocerme y darme cuenta de mis habilidades.
¿Cómo lo hice? en ambos casos creí en la idea, sin titubear. Nunca dudo de las ideas que tengo, soy tranquila y objetiva, le doy vuelta al tema, veo cómo se puede materializar y vamos. No tomo muchas consideraciones sobre la parte económica, creo que todo se va dando y arreglando en el camino.
Empecé Base, sin tener idea de muchas cosas que hago hoy. Propuestas creativas, ideas, conceptos, diseño, todo lo fui aprendiendo en el camino. Por eso, mi segunda recomendación antes de emprender es; nunca dudar de tus capacidades. Porque las que tienes hoy, sin duda serán más con el paso del tiempo. Mantente abierta a aprender, ten tolerancia a la frustración, cosa que yo no tengo y que quizás si la tuviera aprendería mucho más.
Hay algo que siempre le digo a las niñas que trabajan conmigo hoy, para que lo tengan siempre presente en su vida laboral: sean humildes. Por eso, mi tercera recomendación antes de emprender es; ser sencillo y honesto.
Nunca intentes convencer a alguien exagerando datos, tampoco hables más de la cuenta. Mi discurso siempre es el mismo, cuento como hice mi primer evento, sin siquiera tener una empresa. Nunca me agrando, ni nunca lo haré. Porque a todos nos ha costado y eso es lo bonito de emprender. Darte cuenta que has crecido y que lo has hecho bien.

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