Soy de las que siempre anda mirando decoración, me enamoran los maseteros, las plantas, las perchas, los objetos de culto y colección, los cojines y las mantas. Qué bien se siente pillar por suerte alguna de estas cosas en las “multitiendas”.
Me pasó con los canastos tejidos en fibra vegetal, los he visto tan bien utilizados en decoración de espacios, para plantas, revistas o incluso para la ropa sucia, que empecé a desearlos con toda mi alma, no había algo más perfecto que un cactus dentro de un canasto.
Reconozco que me gusta comprar en el retail cuando encuentro algo que he estado buscando por mucho tiempo, pero me enoja la idea de querer algo porque lo vimos en una revista y no darnos cuenta que está en nuestra propia cultura, y que los artesanos que trabajan la ñocha, la totora, la paja o la cuelcha, están siendo olvidados. Técnicas ancestrales que no son valoradas, y que estamos perdiendo por vivir con poca conciencia de nuestra historia.
Somos una generación que ama lo desechable, lo producido en serie, lo más barato y lo que viene de afuera. No nos damos cuenta lo ingratos que hemos sido con nuestros orígenes.

De casualidad, el 2017 me tocó conocer las comunidades de Trehuaco, en el Valle del Itata, aquí los artesanos trenzan la cuelcha, un tejido en paja de trigo, el que luego dará forma a las famosas chupallas de huasos. La cuelcha sobrevive porque los artesanos han sabido mantener la producción de trigo en la zona.

Entre las artesanas que me tocó conocer, hubo un par que se atrevían a experimentar en otro tipo de productos, como cestería y bolsos. Todavía les cuesta un poco entender, que lo que elaboren debe tener una función, más que ser sólo ornamental. Que además, sus productos deben conservar los colores reales de la fibra, sin usar anilinas ni tinturas de fantasía.

En esta oportunidad, les llevamos algunas ideas modernas de cestería y lámparas, de esas que están de moda y que a mi me fascinan. La idea es que pudieran inspirarse en nuevas formas, y poder aplicar su propia creatividad e identidad en nuevos productos, de alcance más comercial.

 

Así, en estos meses, han ido aprendiendo a ser un poco más estratégicas a la hora de crear. Pero el camino es largo e imposible de competir con el retail. La misión es clara, nos corresponde a esta generación apoyar y perpetuar el trabajo de estos artesanos en el tiempo, mantenerlo incluso más vivo que antes.

Acercarnos a las comunidades de artesanos y darnos cuenta que la manufactura artesanal no está tan lejos de lo que es “tendencia”. Que la fibra vegetal de nuestra zona, es mucho más que los textiles de fantasía y las aplicaciones en “eco-cuero” que hoy usan, para adornar lo que nos venden como algo “sofisticado y moderno”. Que lo nuestro es mucho más fino de lo que creemos.

Colchandera de Antiquereo.
Posted by:C.

31, vegetariana. Escribo columnas con la mayor naturalidad posible. Desde Concepción, Chile. cami@basegestioncreativa.cl

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.