Un esencial es el café. Un componedor de ánimos, una buena compañía, un distractor y un energizante. ¿A qué otra bebida le caben tantas flores. Qué otro fruto o alimento, supera el trono del café?
Me pasa que ya no concibo la vida sin un buen café. Nos despertamos pensando en eso, en quién se levanta a encender nuestra hermosa cafetera Braun, blanca y eléctrica. Porque el fanatismo obligó  a que las “maquinitas” históricas se tomaran nuestra cocina.
La última que llegó fue la Braun, antecedida por la francesa y la italiana, clásicos de todos los tiempos, que es un lujo tener.
Les quiero contar sobre la Moka de la primera imagen, me la traje del Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA). Cuando la vi en la tienda del museo, dudé en comprarla porque tenia en mente una Alessi. Pero cuando supe que fue la  precursora de las cafeteras italianas, me di cuenta que tendría un objeto histórico en mi casa y no dude en llevármela. Es una cafetera de más de 80 años, considerada junto a la Vespa, el Fiat 500 y Ferrari, uno de los objetos icónicos más representativos del diseño italiano.
El café es sociable, es la razón que nos une, que genera ciertos encuentros. Por él, decidimos buscar a alguien. Porque es rico acompañarlo de un buen amigo o un rico chocolate.
Para nosotros es un ritual importante, tratamos de cumplir todos los días con la “hora del café”. Tipo 6 de la tarde, nos sentamos a ver como baja el sol, con un rico café de grano y el dulce que tengamos. Siempre el dulce, se compra en función del café. ¡Fantástico!

La preparación es fácil, simple y rápida, sobretodo usando una cuchara con medida. La mía es Bialetti, me la trajo mi hermana de Italia. Les voy a dejar por aquí el modelo, porque tiene una especie de “hocico de cocodrilo” para cerrar las bolsas de café y además funciona como cuchara.
Una medida de esta cuchara, es perfecta para cualquier tipo de cafetera. En mi caso, yo la echo bien colmada porque me gusta doble.
El café es una buena razón para ser felices. Yo disfruto desde el panorama de ir a comprarlo, hasta prepararlo y ver como el olor se empieza a apoderar de los espacios. Cuando no me lo tomo todo, lo dejo ahí de aromatizante.
¿Y qué tomamos? No es tan fácil encontrar buen café en Concepción. El mejor que he tomado, sin duda, fue el Bialetti que les dejo en la siguiente imagen. También fue un regalo, y uno muy bueno, por cierto. Si tienen la oportunidad de ir a una de estas tiendas, en serio, aprovechen.
Pero a falta de Bialetti, hay una muy buena opción que llega a Chile, también café italiano y es, Lavazza. Igual se los comparto en la siguiente imagen, lo venden en el Jumbo, hay varias opciones que sirven para distintas cafeteras. El tarro cuesta al rededor de $8.000 ¡Muy bueno!
El café inmortaliza momentos, es un buen terapeuta. Para mi, es sinónimo de bienestar y tranquilidad. Porque se que en esa instancia de tomarlo,  estaré tranquila y no existirán las preocupaciones. El café es una buena opción, siempre.
Posted by:C.

31, vegetariana. Escribo columnas con la mayor naturalidad posible. Desde Concepción, Chile. cami@basegestioncreativa.cl

6 replies on “Un lujo: el café

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