Estuve 5 meses contando los días para cumplir un sueño. Sí, porque New York (NY) encabezaba como prioridad mi lista de viajes.
Lo que más me llamaba la atención de lejos, era mirar a la gente que vive allá, algo que no paré de hacer durante los 12 días que estuve en esta maravillosa ciudad.
Mis amigos que han ido me advirtieron que era espectacular. Ahora yo se los corroboro, es la ciudad más fantástica en la que he estado.
No son las luces, ni el movimiento, lo que hace de esta ciudad un lugar único e inolvidable. Es la altura de sus edificios, arquitectura y su cultura cosmopolita, que convierten a Manhattan, en una ciudad atractiva, de la que te enamoras y a la que siempre querrás volver.
Todo impresiona en esas caminatas eternas, nunca te aburres porque las posibilidades son infinitas. Es fácil recorrer la ciudad en su totalidad por la distribución del espacio geográfico, en grandes avenidas y calles numeradas.
La ciudad se divide en: (Uptown) Upper East Side, Upper West Side, Midtown Manhattan y Lower Manhattan (Downtown). Para ubicarse es clave aprenderse estas orientaciones. Todo será más fácil, incluso el uso del Subway (Metro).
Ir con amigas fue una tremenda decisión, aunque si tienes cosas en común con tu pololo, debe ser aún más complice la elección de los lugares que vas a visitar: Museos, tiendas y restaurantes.
Antes de viajar, compré el New York Pass de 3 días por US$200. Una tarjeta que te permite disfrutar de miles de panoramas, y que retiras cerca del Times Square junto a una guía de actividades.

 

Lo que me gustó del NY Pass, es que no tuvimos que hacer filas y que logramos ocuparlo por completo lo que habíamos pagado. Sólo mostrándolo en las recepciones nos entregaban nuestros tickets.

 

Voy a ser muy sincera al contarles que fue lo que más me gustó de NY, y para eso puse esta imagen. The Oculus, la estación de metro más cara del mundo, y a mi gusto muy personal, lo más hermoso que he visto.
Esta ubicada en el World Trade Center, justo al costado de donde se ubicaban las Torres Gemelas, y ahora, colinda con el museo del memorial del 9/11. Fue diseñada por el Arquitecto, Santiago Calatrava. Y es impresionante, desde su esqueleto exterior hasta sus suaves barandas de mármol.
Algo que se robó particularmente mi corazón, fue el Memorial del 9/11. Algo que vimos desde tan lejos, sin involucrar ningún sentimiento. Pero que al estar ahí, se siente como si fuera parte de uno. La historia te desgarra.
Este lugar y en especial, el museo, me hicieron sentir compasión por la gente de NY. Todo lo que vivieron es realmente indescriptible. Fue muy valioso para mi vida poder estar aquí.

Todavía no logro organizar en mi mente todas las cosas que vi, más difícil es hacerlo en este resumido espacio. Sólo quiero terminar mencionando lo valioso que es viajar, lo agradecida que me siento de tener esta posibilidad de cambiar la mentalidad, de inspirarme y aprender. Algo que quedará por el resto de mi vida atesorado en mi corazón.

 

¡Gracias New York City, nos vemos pronto!

 

Posted by:C.

31, vegetariana. Escribo columnas con la mayor naturalidad posible. Desde Concepción, Chile. cami@basegestioncreativa.cl

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